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Evolución del hato ganadero en proceso de transición hacia un nuevo modelo de crecimiento  

En el 2014, el hato ganadero llegó a su máximo histórico en Paraguay. Para ello, la ganadería bovina pasó por un periodo en el que se conjugaron varios aspectos favorables. Ante el descenso registrado en los últimos años, desde la Cámara Paraguay de Carnes (CCP) presentaron un análisis sobre la evolución y el enfoque actual de esta actividad productiva.

De acuerdo con lo expuesto desde la CCP, la evolución del hato ganadero en Paraguay muestra un cambio en la dinámica de crecimiento en las últimas dos décadas. Señalan que se identifican con claridad tres fases bien diferenciadas entre el 2006 y el 2025: una etapa de expansión sostenida hasta el 2014, un periodo de ajuste posterior y una fase reciente de estabilización con leve tendencia descendente.

Recuerdan que el hato bovino pasó de 9,98 millones de cabezas en el 2006 a un máximo histórico de 14,47 millones en el 2014. Este crecimiento fue el resultado de la expansión territorial, condiciones favorables en los mercados internacionales y un entorno climático relativamente estable.

Posteriormente, entre el 2015 y el 2018 se experimentó un proceso de ajuste, vinculado a una mayor extracción de ganado, la normalización del ciclo productivo y la incidencia de factores climáticos adversos.

En el último periodo observado, que se extiende desde el 2019, el hato ganadero refleja una trayectoria de estabilización. En el 2025, el stock bovino quedó en 12,83 millones de cabezas, 1,6 millones menos que el techo al que se llegó en el 2014.

Producción más eficiente

Ante este panorama, la dinámica del hato ganadero muestra la importancia de reorientar el crecimiento del sector hacia la mejora de la productividad, afirman desde el gremio. Además, sostienen que la expansión basada solo en la incorporación de nuevas áreas muestra señales de maduración, lo que refuerza la necesidad de fortalecer los indicadores productivos del sistema.

Con respecto al enfoque que debe tener la ganadería, desde el gremio mencionan que las mejoras en variables como la tasa de destete, la ganancia diaria de peso, la carga animal por hectárea, la eficiencia productiva y la calidad genética del rodeo permitirán incrementar la producción de manera más eficaz. Esta dirección no solo contribuirá a aumentar el volumen, sino también a optimizar el uso de los recursos naturales, afirman.

Por otra parte, recuerdan que el sector enfrenta desafíos estructurales que serán determinantes para la evolución. Entre estos, citaron la necesidad de fortalecer la infraestructura productiva, mejorar la conectividad víal y logística, ampliar el acceso a la tecnología y continuar con la consolidación de los sistemas sanitarios y de trazabilidad.

Por último, señalan que esta etapa también se relaciona con una transformación más amplia en el uso del territorio. En ese sentido, la interacción de la ganadería, la agricultura y otras actividades productivas plantea nuevas dinámicas que inciden en la disponibilidad de tierra y en las decisiones de inversión.

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