La polinización se consolida como un factor estratégico para la producción agropecuaria paraguaya, en un contexto donde la disminución de polinizadores naturales obliga a revalorizar el rol de las abejas más allá de la producción de miel.
Así lo señaló el Lic. Carlos Escobar, jefe del Departamento de Apicultura del Viceministerio de Ganadería, en una entrevista con Diario Campo, en la que destacó que actualmente “no se va a poder producir sin el insumo polinizador”, debido a la creciente pérdida de colonias silvestres ocasionada por la deforestación, el cambio de uso del suelo, el cambio climático y la mala utilización de defensivos agrícolas.
Según explicó, anteriormente los polinizadores naturales eran responsables de garantizar la entrada del polen al aparato reproductor femenino de las flores, permitiendo alcanzar altos niveles de rendimiento en distintos cultivos. Sin embargo, hoy estas poblaciones son cada vez más escasas en el interior del país.
Ante este escenario, recomendó contar con al menos una colmena de abejas por cada hectárea de cultivo para mejorar la productividad y calidad de las cosechas.
Escobar advirtió que la falta de polinización provoca deformaciones en frutas y hortalizas, caída prematura de frutos, abortos florales, bajo rendimiento y ausencia de semillas viables. En rubros hortícolas como tomate y locote, señaló que la falta de simetría en los frutos es una señal clara de deficiencia en la polinización.
Asimismo, sostuvo que ni el viento ni el agua, ya sea mediante lluvia o riego, logran reemplazar el trabajo que realizan las abejas desde hace millones de años.
Fuerte impacto económico
El especialista indicó que la apicultura aporta aproximadamente USD 20 millones al PIB agrario del país. No obstante, remarcó que el verdadero impacto económico está en la polinización.
De acuerdo con estimaciones de la economía ambiental, la polinización representa cerca del 10% del PIB nacional. Considerando que Paraguay posee un PIB cercano a USD 40.000 millones, el aporte de las abejas mediante este servicio ecosistémico rondaría los USD 4.000 millones.
“Es mucho más lo que la abeja aporta a la economía agraria por la polinización que por la producción de miel”, enfatizó.
Finalmente, Escobar señaló que el nuevo enfoque de la apicultura apunta a considerar a las abejas como generadoras de alimentos y conservadoras de la biodiversidad, mientras que la producción de miel pasa a ser un valor agregado dentro del sistema productivo.








