Ajustar la carga animal, priorizar categorías y monitorear la condición corporal son las principales recomendaciones para travesar la época de menor disponibilidad forrajera sin afectar los resultados productivos y reproductivos.
Con la llegada del invierno, uno de los principales desafíos de la ganadería paraguaya es sostener la condición corporal del rodeo en un escenario de menor oferta de pasturas. En este caso de la raza Brangus, una adecuada planificación nutricional y de manejo resulta fundamental para preservar su potencial productivo y reproductivo.
El Ing. Abel Bobadilla, miembro de la Comisión Directiva de Brangus Paraguay, explicó que las vacas de cría deben mantener una condición corporal mínima de 3,5 en una escala de 1 a 5 para asegurar buenos índices de preñez en la próxima temporada de servicio. En tanto, los novillos de engorde deben sostener ganancias de peso que justifiquen su permanencia en el sistema.
Si bien destacó la rusticidad y capacidad de adaptación de la raza, advirtió que esta ventaja no debe confundirse con un descuido nutricional. Señaló que el Brangus posee una notable resiliencia para atravesar periodos de restricción alimentaria, y mantiene su desempeño reproductivo y productivo cuando recibe un manejo adecuado.
Tres pilares para el manejo invernal
Bobadilla indicó que la estrategia se basa en tres ejes fundamentales. El primero es el ajuste de la carga animal, que en invierno debería reducirse de niveles de entre 400 y 450 kilos de peso vivo por hectárea a entre 250 y 300 kilos por hectárea, mediante destetes anticipados o la salida de categorías menos prioritarias.
El segundo pilar es la categorización del rodeo, priorizando a las vacas en el último tercio de gestación y a las vaquillonas de primer servicio mediante suplementación proteico-energética basada en reservas forrajeras acumuladas durante la primavera y el verano.
Finalmente, resaltó la importancia del monitoreo permanente de la condición corporal cada 30 a 45 días, lo que permite corregir a tiempo eventuales pérdidas de estado.
Evitar pérdidas productivas
El especialista advirtió que una vaca Brangus que pierde más de una unidad de condición corporal durante el invierno puede reducir sus indices de preñez de niveles de 85-90 % a apenas 60-70 %. Asimismo, la restricción nutricional puede retrasar la edad al primer servicio de las vaquillonas de 24 a 30 meses.
En las categorías de engorde, un manejo inadecuado puede provocar pérdidas de entre 20 y 25 kilos por animal, lo que implica entre 90 y 120 días adicionales para recuperar el peso y alcanzar la faena.
Más genética y tecnologías
De cara al futuro, Bobadilla señaló que el sector debe avanzar en la selección genética de reproductores más eficientes, vacas con menores requerimientos de mantenimiento y mejor capacidad para sostener su condición corporal. También destacó la incorporación de herramientas tecnológicas como balanzas electrónicas, evaluaciones sistemáticas y análisis nutricionales, además de una planificación reproductiva que evite que los momentos de mayor demanda coincidan con la época de menor disponibilidad forrajera.
“El Brangus, por su plasticidad y rusticidad, permite implementar estas estrategias con mayor flexibilidad, y esa es una ventaja competitiva que debe potenciarse en la ganadería paraguaya”, concluyó.








