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¿Vuelve El Niño?: Las proyecciones elevan la probabilidad para el segundo semestre del 2026

Las proyecciones climáticas más recientes indican una creciente probabilidad de que el fenómeno El Niño se establezca durante la segunda mitad de 2026, lo que podría tener implicancias relevantes para la producción agropecuaria en la región.

De acuerdo con el último boletín del Centro de Predicción Climática (CPC) de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), publicado el 16 de marzo, existe un 62 % de probabilidad de que El Niño se configure en el trimestre comprendido entre junio y agosto. Esta probabilidad aumenta progresivamente a partir de ese periodo, superando el 80 % hacia finales del año.

Antes de este escenario, los modelos climáticos anticipan una transición desde el actual evento de La Niña hacia una fase neutral, en la que ninguno de los dos fenómenos predomina. Este cambio se daría entre marzo y mayo, con una probabilidad superior al 90 %, marcando un periodo de relativa estabilidad en las condiciones oceánicas y atmosféricas.

Además, el comportamiento de El Niño presenta efectos diferenciados en la región. En el caso de Paraguay, por ejemplo, se caracteriza principalmente por el aumento de las precipitaciones y temperaturas superiores a la media durante la primavera y el verano, provocando inundaciones, tormentas severas y crecidas de ríos. En Brasil, suele incrementar el riesgo de sequía en zonas del norte y noreste, mientras que en el sur tiende a generar precipitaciones por encima de lo normal, con posibles impactos en la producción agrícola y ganadera.

Más sobre El Niño

El fenómeno de El Niño se caracteriza por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial y forma parte del sistema ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), que alterna entre tres fases: El Niño, La Niña y condiciones neutras.

Para que se configure un evento de El Niño, la temperatura de la superficie del mar debe mantenerse al menos 0,5 °C por encima del promedio durante un periodo prolongado. No obstante, en algunos casos, este calentamiento puede alcanzar hasta 3 °C o más, intensificando sus efectos sobre el clima global.

Uno de los factores clave en su formación es el comportamiento de los vientos alisios. En condiciones normales, estos vientos desplazan las aguas superficiales del Pacífico hacia el oeste, permitiendo el ascenso de aguas frías desde las profundidades. Sin embargo, cuando se debilitan o cambian de dirección, este proceso se altera, favoreciendo la acumulación de aguas cálidas en la superficie y dando origen al fenómeno.

Dado su potencial impacto en las lluvias y temperaturas, el monitoreo de este evento será clave para la toma de decisiones en el sector agropecuario de cara a la campaña 2026.

Fuente: Inmet

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