Mediante un trabajo encabezado por especialistas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina, mostraron los efectos benéficos de la incorporación de otros árboles en las plantaciones de yerba mate. Esta estrategia ayuda a mitigar las temperaturas extremas, como también las fluctuaciones térmicas, de acuerdo con lo revelado por el estudio.
Los especialistas evaluaron el impacto de los sistemas agroforestales, en comparación con el monocultivo en plantaciones de yerba mate (Ilex paraguariensis). En primera instancia, el trabajo mostró que la incorporación de árboles como una estrategia de cultivo sostenible puede mejorar la adaptación frente a los cambios de clima extremos.
Esta investigación se realizó en plantaciones maduras de Misiones, Argentina. De acuerdo con lo señalado desde el Conicet, se comparó un sistema agroforestal que incluía el cedro australiano (Toona ciliata) con el monocultivo tradicional.
Débora Di Francescantonio, una de las responsables del trabajo, explicó que los sistemas agroforestales actúan como un amortiguador, que mitiga las temperaturas extremas y las fluctuaciones térmicas. Es decir, protege a las plantas del estrés ambiental.
Además, la investigadora señaló que la incorporación de árboles en los yerbales es una práctica de relativo bajo costo para los productores y es una herramienta que provee protección a las plantas de yerba mate. “Y les permite obtener rendimientos similares a los monocultivos”.
Principales hallazgos
La investigación mostró que, en los sistemas agroforestales (SAF) que proporcionan alrededor de 45 % de sombra, se redujeron significativamente las temperaturas extremas, tanto en verano como en invierno, además de las fluctuaciones térmicas. Si bien las plantas del monocultivo presentaron una mayor capacidad fotosintética, las de los SAF desarrollaron adaptaciones morfológicas, como hojas más delgadas, lo que mejora la eficiencia bajo sombra.
También se evaluó el daño causado por insectos herbívoros, que disminuyen la productividad de la yerba mate. Aunque el daño fue mayor en los SAF durante la primavera, se igualó al del monocultivo durante el verano. Asimismo, los perfiles relacionados con el sabor y la calidad no variaron en ambos sistemas. Es decir, la calidad del producto no se vio afectada.
Fuente y foto: Conicet.