Un estudio científico desarrollado en Paraguay aporta nuevas evidencias sobre el impacto positivo de las plantas de cobertura en sistemas de agricultura familiar, con mejoras concretas en la calidad del suelo y en los rendimientos de cultivos estratégicos como maíz y mandioca.
Tras dos años de evaluación, los resultados muestran que la incorporación de estas prácticas promovió respuestas favorables en el suelo, incluyendo mejoras en el pH en algunos tratamientos y un aumento en el contenido de materia orgánica. Estos avances son claves para sostener la productividad en sistemas que dependen fuertemente de la salud del suelo.
En términos productivos, el maíz registró los mayores beneficios: los sistemas con cobertura lograron incrementos de rendimiento de hasta 102,8% en comparación con el manejo tradicional sobre barbecho. En el caso de la mandioca, los tratamientos con cobertura también superaron al control, con aumentos de productividad de hasta 16,1%.
El trabajo, titulado “Plantas de cobertura en sistemas de agricultura familiar: evidencias experimentales iniciales sobre las propiedades del suelo y los rendimientos de los cultivos en Paraguay”, fue desarrollado en el marco de una articulación entre el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA) y la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Asunción (FCA-UNA).
La investigación refuerza el valor de las plantas de cobertura como herramienta para conservar el suelo, mejorar su calidad y aumentar la resiliencia de los sistemas productivos, en un contexto donde la sostenibilidad es un eje central para la agricultura familiar.
En cuanto a la proyección, este aporte científico fortalece la base técnica para seguir promoviendo prácticas que permitan una producción más eficiente y sustentable en Paraguay, con énfasis en el cuidado de los recursos naturales.
Participaron investigadores de la FCA-UNA y el IPTA, con trabajos en Caazapá, San Lorenzo y el Centro de Investigación Capitán Miranda, en Itapúa.
Fuente: Ipta








